en esta esquina de la vida
el escalofrío empieza a ser suficiente
esto que a cada penetrante discurso
asciende por tu espada
y te deja postrado con las piernas temblorosas
te recoges en tus pistilos como una cayena de dolores
pero no es dolor lo que sientes
para ser tan solo tú
en la muerte que te toca
has estado en muchas
te nacen por los poros invitaciones a funerales sexuales
un rito
de lentos lengüetazos
y alacranes discursivos
saberse una soledadentera
para que nadie niegue
que en Góngora
la mierda da miedo

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