[Poema]: Diurno

Diurno

Uno llega hecho cadáver
a la cama

en ese puesto de comando sexual
aprende que debe cumplir responsabilidades

ser pasión no siempre es voluntad
nacemos de nuevo
cuando al fin hemos invocado al cráneo

de revocarse en revocarse
ser miedo en ser susto
de volvernos al mundo
como en un apasionado discurso de ópera alemana
región de habituales caídas
de crucifijos gordos anclados en el alma
zona que resguarda de la vida
lo muerto que vamos siendo

eso que se arrastra para adentro de las sábanas

de tanto humo masticamos la gloria
de no ser combustible de este mundo motorizado

nos caen sobre pies los olvidos
que nos tocará padecer
a medida que la avenida trasciende nuestra sombra
ser el excremento de un colectivo enorme
e ideológicamente equivocado

apéndice doloroso que no sabremos extirparnos
hasta llegar al cirujano mortal de la guerra

cayendo cuesta abajo
como en un tango que de alegría
padece nuestras faltas de alcoholemia

burocratizar los sueños en cascada
y dejar que caigan
hasta que los gritos parezcan carcajadas difusas
en los departamentos vecinos

ser de hueco en el asfalto aún sediento de esperanzas
de espaldas romper con lo duro de la sexualidad
los dientes tristes con que las lágrimas muerden la risa

reinar sobre los periódicos vencidos
sobre las noticias
gastadísimas
de líderes gastadísimos
ser como un barranco
que se apoya en el alma para no caerse

esconder en cuclillas en el baño
a un malhechor que lleva tu nombre por destino
y darle de comer con tu carne
y con las barbas de tus ancestros
rodar rodar rodar
como un cuadrado sangriento
que debe llegar al fondo inclinado de vida

atravesar el paso de cebra
y descubrir en el lomo del asfalto
el estigma de la víctima
las frentes marchitas
que se arrastran una tras otra
buscando un dolor que calme el desamparo

y con sus risas burlonas
las chicas que nunca te darán de su sexo
vigilan estas escenas morbosas de ciudadanía
pero la ley las reprende
para que sean adúlteras
compartiendo
su jugosa sinceridad

y tú

condenado al subsuelo de los días que no llegan
llevando el clavo de tu cruz en el riñón derecho
ardiendo de fiebre natural
espontánea combustión de miedos
luchando con sentido de superioridad
craneal y convulsa
contra los que se atestan de mierda en la esquina
y tú
a galope de Sísifo
llevando una bolsa de pan
que cuesta menos que su mierda
que tu pantalón roto
menos que tus zapatos gastados
menos que tu propia
auto-descripción miserable
de lugar común:
pobrecito yo, ay cuánto me duelo
menos que menos
pero más valiosa
adentro
en el rebollar de tu hambre

hecho un cristal de ruinas
llegas a la cama
oliendo a los primeros días en la cárcel
con chamusquina de violaciones fogosas
con tu decente destino
para encontrar
a tu amante
que de puro amor
se apetece de sexo

hecho cadáver, resucitas.

Del libro Canto Civil (2018)

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