EL ALEPH: ejercicio crítico de versión, en la antiquísima forma del diálogo

Un ejercicio crítico no es solo el ameno comentar —muy bueno para nosotros los lectores ávidos de interactuar—, también es la búsqueda-estudio profundo de la forma literaria, de su ser literario. Para llegar a eso hay muchos caminos, pero siempre he creído que una forma de lectura crítica contumaz y efectiva es la reescritura o escritura de versión. Aquí una versión de El Aleph, de Jorge Luis Borges, más como una lectura crítica, que como creación literaria.

El Aleph

[En una sala. Telón negro en el fondo donde trasluce un parpadeante reflector. Jorge y Borges están sentados en cómodos sillones, mirando hacia el público. Se hablan, pero no se miran]

JORGE: Imaginas que todo esté dentro de él.
BORGES: No quiero imaginarlo.
JORGE: Imaginas que su función sea mostrar la presencia de Dios en todos los hombres y todas las formas.
BORGES: No quiero imaginar a Dios.
JORGE: Dios es luz, la vida genera en él la palabra.
BORGES: La palabra no es luz. La luz va en la palabra. Ese misterio es Dios.
JORGE: Imaginas que hayamos visto todas las caras que existen, todas las que existieron, todas las que existirán.
BORGES: Creo que solo vi la cara de los vivos.
JORGE: Los vivos, que son la presencia de Dios en la tierra.
BORGES: Dios no está vivo. No ha nacido.
JORGE: Jesús nació.
BORGES: Jesús no es Dios, es Jesús en Dios.
JORGE: Si Jesús resucitó, si está vivo, tuviste que verlo.
BORGES: No lo vi, ¿y tú?
JORGE: Sí, creo que fue un rayo de sol.
BORGES: Pero la realidad es que Dios es un rayo de sol, y todo se hace con un rayo de sol.
JORGE: Soy cristiano, así que veo a Dios, es decir a Jesús, en todas las cosas.
BORGES: Si es así, debo decirte que tu Aleph es falso.
JORGE: ¿Acaso no viste y sentiste Su presencia?
BORGES: Pero la realidad no es dada por el hombre, no pueden ser tus recuerdos, no puedes ser tú mismo.
JORGE: Te equivocas, por que el Aleph es un espejo.
BORGES: Te voy a contar una historia para explicarte que no hay espejos. Cuando entré en el mundo del Aleph, había una larga calle, difícil. Allí, todas caras, todos los relojes, y todas las flores. Había viento, pero yo no lo sentía. Hasta allí, pensé que estaba en un espejo. Y al pensar en el espejo, volé, quizá, hasta la puerta de mi casa de infancia, y allí, entre las calles de Flores, pude conocerme. Toqué a todas las puertas mientras tocaba a la mía. Al entrar en mi casa –y en todas las casas– conseguí un espejo donde no había reflejo alguno. Solo el Aleph. El espejo produce el infinito ante el espejo. El Aleph no produce infinito ante el espejo, porque el Aleph es el infinito mismo.
JORGE: Yo no he visto espejos. Quizás es una dimensión paralela.
BORGES: Quizá sea un trompo de todas las dimensiones.
JORGE: Porque en las voces había todas las lenguas.
BORGES: No eran idiomas porque no hay linealidad.
JORGE: Aludes al idioma como un orden, yo hablo de la lengua como un todo del habla.
BORGES: Un puñado de viajes en el mismo ciclón.
JORGE: Una casa que se parece a un puente.
BORGES: En esa casa todo se mueve, porque es el descanso de lo inquieto. La inmovilidad del caos. La prudencia de la velocidad.
JORGE: Es una retórica de lo posible.
BORGES: Es una pesadilla de la pobreza.
JORGE: Es la vigencia del deseo no deseado.
BORGES: No quiero recordar nada.
JORGE: Imaginas que todo eso es del tamaño de un dedo. Del tamaño de este dedo.
BORGES: No imagino, ya he visto todo.
JORGE: Imaginas que el paraíso sea de ese color.
BORGES: Conozco colores que los hombres han perdido.
JORGE: Imaginas el curso de los ríos, al mismo tiempo, en el curso de la sangre.
BORGES: No quiero navegar en ese océano gris, ateo, triste.
JORGE: Vi a Jesucristo en la cruz.
BORGES: Te viste a ti. Yo te vi.
JORGE: Yo te recuerdo.
BORGES: Yo no me veo.
JORGE: Estabas ciego, gordo, triste, con tu cara en el bastón, durmiente, en la próspera dulzura de la muerte.
BORGES: Estaba como estoy.
JORGE: Pero eras tú.
BORGES: Yo no soy yo.
JORGE: Ese era el tú que baila en tus ojos.
BORGES: El Aleph ha violado todas las intimidades.
JORGE: El Aleph es falso.
BORGES: Somos falsos aquí, reales allá, tu Aleph no es un Aleph real, sino una burla. Tú eres la versión de ti en este lado de tu Aleph.
JORGE: Yo existo, pero soy falso.
BORGES: Soy falso, pero no existo.
JORGE: Busquemos algo más triste que hacer.
BORGES: Imaginemos que no hemos visto nada, que todo existe.
JORGE: Imaginemos algo que no hemos visto.
BORGES: Imaginemos un Aleph real.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: