Para mí es un grato honor escribir sobre la obra de Luis Perozo Cervantes. En primer lugar, puedo indicar que dicho autor, es una persona de vastos conocimientos en el mundo de la literatura y de las letras en general. En este mismo sentido, se debe resaltar que dentro de su producción se encuentra toda una obra poética, que sin temor a equivocarme es una de las más completas en los últimos años en Venezuela y quizás en Latinoamérica. Aunado a ello, es un autor consagrado en lo que respeta a la creación narrativa y ensayística del país. De igual manera Perozo Cervantes, se caracteriza por no limitar su campo de acción, ya que a la par de la escritura, se ha consolidado como el editor más prolífico en el país, debido a que a través de sus talleres son publicados más de ciento cincuenta autores cada año, siendo el editor jefe de Sultana del Lago Editores. De igual manera, gerencia con gran tino su librería “Puerto de libros”, que funciona en la Vereda del Lago de la “tierra del sol amada”. Asimismo, en la búsqueda de hacer llegar el conocimiento a una gran mayoría de personas, ha fundado el taller de creación literaria, el cual, se ha consolidado como el ente propulsor de las letras en Maracaibo. 

En lo que respecta, a su ensayo titulado, “La poesía y sus alrededores”, se puede inferir que es un libro que trata de ubicar a la poesía en su verdadera dimensión. En este sentido, su búsqueda esta orientada conceptuar la poesía, sin ningún tipo de ataduras a los arquetipos prestablecidos; sino, por el contrario, se ha propuesto como norte tratar de conocer profundamente los intersticios de esta magna creación humana, con todos sus bemoles, su acercamiento a las posturas modernas y hasta sus miedos.

En consecuencia, al llevar a cabo la reseña del libro “La poesía y sus alrededores”, sólo me queda admirar una obra que por su propia concepción, estirpe y valor literario, estoy seguro que se ganará un espacio de primer orden en la literatura ensayística venezolana. De tal forma, la influencia de Luis Perozo Cervantes, en lo concerniente al universo literario, se puede considerar de gran valor prospectivo y sobre todo perdurable en el tiempo.

Ahora bien, en cuanto al contenido de “La poesía y sus alrededores”, puedo indicar, que Perozo Cervantes, comienza, tratando de buscar “El significado de la palabra poesía”. Lo hace de una manera elegante, en la cual, desnuda la esencia de la creación literaria, sin compararla, sin juzgarla. Por un lado hace alusión a la necesidad humana de crear, perpetuar las ideas a través del tiempo valiéndose de su producción, sin importar si es narrativa, dramaturgia, ensayo o poesía. Aunado a lo anterior el autor, concreta la idea que cada autor, elabora su creación fundamentándose en sus vivencias. En este sentido, se puede inferir que los “alrededores”, no son otra cosa que la posibilidad concreta de plasmar a través de formas literarias el pensamiento humano. Asimismo, Perozo Cervantes, es claro en manifestar, que la poesía, debe sustentarse en la intención, el sentimiento y el hallazgo. Es decir, que desde su perspectiva, no se puede concebir, un poema que adolezca, de intención, como fundamento de origen; de sentimiento, como elemento intrínseco  de creación personal; y de hallazgo, como concreción prospectiva hacia lo tangible.   

En lo que atañe, a “La poesía como expresión de la vanguardia infinita”, Perozo Cervantes realza el valor de la poesía como bandera de la revolución de la ideas, desde su perspectiva plantea que la independencia del hombre es el resultado de su libertad de pensamiento, sin importar, las épocas, ni las tendencias promulgadoras de ideologías que cada una de estas etapas conllevan. En este sentido, cita de manera magistral a Octavio Paz, quien construye un escenario en que la poesía, no es completamente definible, sino que depende de una madeja de situaciones inconexas que la hace pragmática, vivencial, tangible e intangible a la vez. De igual manera, el autor concibe a la poesía como una concreción de la creación humana libre de arcaísmos sociales, lo que genera que la esencia poética representa lo que Perozo Cervantes considera “la vanguardia infinita”. 

En lo que respecta a “La poesía como expresión de lo sagrado”, Perozo Cervantes, hace un paseo cronológico por diversas épocas del devenir humano, de tal manera, explora de forma concreta la relación del hombre con lo mítico y lo sagrado. Así pues, trae a colación al hombre primigenio -en la cueva de Altamira-, cuando logra detenerse a tratar de entender su situación en el mundo. Asimismo, alude a la  percepción que tenían los griegos sobre los aspectos inherentes a lo sagrado,  para ello hace mención de “La Ilíada”, “La odisea” y sobre manera a la obra escrita por Aristóteles. Aunado a ello, establece una comparación entre la percepción griega y la romana de los dioses. A continuación, manifiesta que el renacimiento, aparece como la época de conciliación con los dioses. A la par de ello, el autor propone que en los siglos XIX y XX, la percepción mítica de los dioses sufrió un cambio, puesto que, ya lo sagrado es concebido de una forma pragmática, para ello cita a Wihtman, quien en franco despojo de lo mítico en las postrimerías del siglo XIX escribe “yo me celebro y yo me canto”. Aunado a lo anterior, establece un excelente patrón comparativo de las religiones entre la concepción occidental expresada mayoritariamente por el cristianismo; con la concepción oriental, dentro de la cual, menciona la que se práctica en la india, China y Japón. En su análisis el autor, es claro en señalar, que en el siglo XXI, la poesía representa el bastión que permite la unción de lo divino con lo sublime.   

En lo que concierne al capítulo que se refiere a “La metáfora: el idioma de la poesía”, Perozo Cervantes, comienza siendo franco en su propuesta cuando dice “la metáfora es por excelencia el idioma de la poesía”. Con esta frase desnuda su postura ante lo que representa la metáfora dentro del lenguaje poético. Aunado a ello, hace una comparación, entre la poesía, a la que entiende como espíritu del arte; con el poema, que dentro de su perspectiva es esencialmente la materialización del arte. Más adelante, el autor esboza lo que representan el símil y la metonimia, en lo ha sido la evolución de los elementos comparativos dentro de la poesía, hasta llegar a la metáfora. En este mismo orden de ideas, hace alusión a la metáfora, como elemento expresivo de la cultura de la sociedad vikinga. Asimismo, el autor expresa que dentro de la evolución de la creación literaria, en la actualidad existe una tendencia, dirigida a la no utilización de la metáfora, para ello cita al poeta Rafael Cabaliere, quien en su poesía, no hace uso de la metáfora, así como, a letras de canciones del género reguetón que llegan a producir letras desprovistas de sentido poético.  No obstante, Perozo Cervantes es optimista en lo que representa la metáfora en la poesía y sobre todo su uso a futuro cuando expresa: “…mientras el tiempo erosiona las formas, la metáfora permanece, inmortal en su capacidad de reinventar la realidad. En ella habita el latido eterno de la poesía, la incesante búsqueda de un significado que, como el horizonte, se aleja pero nunca desaparece.”.  

En cuanto al “El ritmo en la poesía”, Perozo Cervantes, comienza su propuesta con una frase tajante “el ritmo es el elemento fundamental de la poesía”. Pareciera que quisiese establecer un dogma, sin embargo, lo que trata de expresar es que existe una cadencia y/o musicalidad inherentes al ritmo, que aportan una belleza a la palabra, a lo que quiere expresar el poeta, así como, a la poesía en sí misma. Es importante reseñar, que el autor hace un esbozo cronológico del ritmo a través de las épocas. En este sentido, alude a la influencia de la lírica en la creación poética en la Grecia Antigua. Aunado a ello, manifiesta acertadamente que en la Época Romana, surgió la flexibilidad rítmica, que sirvió como aporte generador de libertad a quienes se dedicaban a la escritura de poemas en esa época de la humanidad. Por otra parte, de acuerdo al autor la Edad Media, representó una regresión hacia estructuras dogmáticas más rígidas, con la utilización de la rítmica métrica. Asimismo, menciona la aparición del soneto, con una estructuración rítmica, perfectamente definida, compuesta por catorce versos, que a su vez están divididos en dos cuartetos y dos tercetos de versos endecasílabos. Ahora bien, según la perspectiva del autor, el soneto, lejos de ser una estructura con una rigidez extrema, está dotado de un sentido estético, que permite admirar su belleza. Posteriormente, manifiesta de manera clara y concisa que con la aparición del Romanticismo, se crea una forma de concebir la poesía con libertad desde el punto de vista rítmico. Aunado a ello, hace mención a la aparición del verso libre, con la cual, se logra acceder a una etapa superior de la poesía, en la que se produce la “creación de imágenes únicas”. En consecuencia, proclama que “La poesía es, ante todo, un acto de comunión, una forma de entendimiento y de empatía. Nos permite sumergirnos en la experiencia del otro, compartir sus sentimientos, sus pensamientos, sus angustias y sus esperanzas.”.    

En lo atinente a “La estructura en el poema”, Perozo Cervantes, manifiesta de manera concreta que la poesía, en sí misma, debe estar dotada de una inmensidad de sentimiento, que le permita realizar estructuras estéticamente bellas. Aunado a ello, expresa que “la realidad poética, es el territorio donde el lenguaje deja de ser un simple intento de comunicación.”, para convertirse en un instrumento de trasmutación. Sobre la base de lo anterior, el autor, propugna que la realidad poética, va más allá de los dogmas estructurales que pudiera tener dicha creación, lo que vendría a ser el equivalente de una poesía libre, desprovista de encajes, gríngolas y ataduras que actúen como elementos minimizadores de la belleza estética que le otorga la libertad al poema. Otro aspecto importante, al cual, hace alusión es a la imaginación poética y sobre todo, el pensar poético. Asimismo, somete a consideración su propia evolución, en el campo de la creación poética, en este sentido, expresa que sus poemas de la juventud, estaban cargados de metáforas, que desmejoraban el sentido del poema. En tal sentido, señala que con el paso de los años, fue evolucionando en la medida en que la madurez personal y la poética, se iban cimentando. Por otra parte, dicho autor manifiesta que el proceso de construcción poética requiere del aporte de elementos indispensables, que permitan el logro de creaciones poéticas que trasciendan en el tiempo, dentro de los cuales, se tienen los siguientes: la imagen poética, la realidad poética, la imaginación poética, y el pensamiento poético.

En lo tocante a “El oficio del poeta”, Perozo Cervantes, busca objetivizar el sentido de la creación poética, para ello utiliza las palabras de Octavio Paz quien dice “Un poema es una obra.”, con lo que de esta forma le da un sentido magnánimo al término. No obstante, sin llegar a contradecirse plantea que “…lo poético es la poesía que aún no ha tomado una forma establecida por el ser humano, aquella que aún no ha sido convertida en obra.”. En ese mismo orden de ideas, busca inferir ¿cuál es el oficio del poeta?, para ello indaga en los resquicios de su pensamiento, y encuentra que “Lo poético está disperso en el mundo y nosotros tenemos la capacidad de darle forma, de convertirlo en arte.”. Así pues, de lo anteriormente expuesto, se puede deducir donde se encuentra la respuesta, es decir, el poeta tiene la misión de encontrar todo aquello disperso en el universo, hacerlo entendible mediante un ejercicio de introspección, desnudarlo, analizarlo, pragmatizarlo, objetivarlo, y  sobre todo convertirlo en una estructura de una belleza estética trascendental. Ahora bien, el autor ve necesario traer a consideración lo expresado por Octavio Paz, quien esgrime que “el oficio del poeta es transformar la poesía en estado puro, eso que nos rodea, en un producto humano, en una obra. El poeta es el referente fundamental en este proceso; sin él, no hay posibilidad de obra.”. De tal manera, el oficio del poeta trasciende lo meramente creativo, va mucho más allá, quizás pudiera encontrase en aquellos lejanos resquicios del alma.  

En lo que respecta, al tema “El poema en prosa: lo lírico frente a lo narrativo”, la postura inicial de Perozo Cervantes, se ve reflejada en su aseveración “La poesía en prosa no es un simple traslado de lo lírico al discurso narrativo; más bien, representa una exploración de los límites entre ambos géneros, desdibujando sus fronteras tradicionales.”.  En este sentido, el autor es claro en postular que en su proceso evolutivo la poesía en prosa tiene como punto de origen el hecho, que una creación poética tiene la capacidad de trasgredir la norma en cuanto a las expresiones que corresponden al campo lírico como a las que corresponden a lo narrativo. Aunado a ello, el autor manifiesta que por su carácter híbrido, la poesía en prosa está caracterizada por ser una manifestación de libertad. De la misma manera, hace mención al aporte de la poesía en verso, como elemento de transición complementaria hacia la prosa. Así pues, más adelante en su análisis, menciona a Amadis de Gaula, que viene a representar para el mundo de las letras la primera novela cuyo formato de escritura fue la prosa. Además, hace mención a dos obras fundamentales en cuanto a la transitoriedad y futura consolidación de la prosa como expresión literaria, como lo son Don Quijote de la Mancha y La Celestina. En este sentido, el autor expresa acertadamente que “La prosa otorgó a la narrativa una libertad expresiva que el verso, con su rigidez métrica, no permitía.”. A la par de lo anterior, el autor hace alusión al aporte del Romanticismo, en el acervo literario, en cuanto a ello, expresa: “Con el Romanticismo, la literatura dejó de ser sólo un reflejo de la realidad para convertirse en una fuerza capaz de modelarla.”, lo que hizo que desde el surgimiento del mencionado movimiento, la novela sea percibida como la fuerza propulsora de la autonomía en la creación literaria. Ahora bien, Perozo Cervantes es didáctico en explicar cómo se logra esa evolución, que trasciende los límites reales de la literatura, para cimentar un vasto universo literario.      

En lo pertinente a “El poema: forma y fondo”, el autor se revela contra el tradicionalismo poético, así pues, según su concepción la poesía debe conceptuar modernamente la forma y el fondo, es decir, traspasar los demarcaciones del encasillamiento conceptual y empezar a creer que no existen límites reales entre estos dos términos, por lo cual, debe considerarse, que la forma es el fondo y el fondo es la forma. Es relevante indicar, que Perozo Cervantes, después de un análisis pormenorizado del trasfondo poético llega a la conclusión que la forma y el fondo se concatenan entre sí, no obstante, “El fondo tiene un peso mucho mayor, porque es ahí donde reside la autenticidad, la originalidad, la capacidad del poeta para expresar su visión única del mundo”. “   

En lo que atañe, a “El lenguaje poético de la modernidad”, el autor arguye que la creación poética, se ve cimentada por la capacidad que tiene dicho lenguaje de “organizarse, de establecer una prosecución de elementos que generen sentido, aunque ese sentido no siempre sea inmediato ni unívoco.”. Así pues, se puede percibir que Perozo Cervantes infiere que, muchos caminos, una vasta gama de poetas, un universo de creación literaria, así como, una gran diversidad de factores han conducido al lenguaje poético hacia la modernidad. Ahora bien, al mismo tiempo puede percibirse que cada época posterior a la precedente, conlleva una cierta dosis de modernidad.   

En lo que respecta a “La poesía oculta: el miedo a la luz de la obviedad”, Perozo Cervantes, comienza siendo tajante, al expresar: “cuando hablamos de la poesía oculta, no nos referimos al ocultismo ni a ningún secreto hermético, sino a una manera de percibir el suceso poético, de comprender la esencia de la poesía en sus múltiples manifestaciones.”. En este sentido, analiza, desnuda la poesía de Rubén Darío, para ello la hace cercana, la pondera y la materializa, como una representación del Modernismo. Para finalizar, este valioso trabajo de investigación literaria el autor manifiesta que “El Modernismo, por tanto, no fue solo un movimiento literario; fue una respuesta a la complejidad y la oscuridad de las vanguardias europeas, que, aunque revolucionarias, buscaban destruir lo anterior.”. 

Alexis Urbina Pimentel.
Boconó, Trujillo, Venezuela.

Alexis Urbina Pimentel (Boconó, estado Trujillo, 1964) es escritor, docente, abogado y comunicador social venezolano. Nacido y residenciado en los Andes trujillanos, se reconoce a sí mismo como un “boconés de pura cepa”, marcado por la identidad serrana y por la vida universitaria que lo llevó a Mérida y a Maracaibo, ciudades donde consolidó su formación intelectual y humana.
Licenciado en Educación, mención Biología, por la Universidad de Los Andes (1989), desde muy temprano encontró en la docencia un espacio privilegiado para el encuentro con el conocimiento y con la juventud. Más tarde amplió su horizonte académico con la Licenciatura en Comunicación Social, mención Desarrollo Social, en la Universidad Católica “Cecilio Acosta” (2005), y coronó una vieja vocación al graduarse de abogado en la Universidad de Los Andes en 2013, con mención Cum Laude.
En el ámbito de los estudios de cuarto nivel obtuvo el título de Magíster Scientiarum en Docencia para la Educación Superior en la Universidad Valle de Momboy (2000) y se especializó en Derecho Laboral en la Universidad Fermín Toro (2018), combinando así dos grandes líneas de acción: la educación y el ejercicio crítico del derecho.
Su trayectoria profesional se ha dividido entre las aulas y los tribunales. Fue profesor durante varios años en el Instituto Universitario de Tecnología de Boconó –Fundación La Salle–, donde dictó asignaturas como Zoología, Genética, Lectoescritura y Metodología de la Investigación, y en el Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio, donde impartió Ciencias I y Ciencias II. Tras una extensa carrera fue jubilado del Ministerio del Poder Popular para la Educación en 2014, sin abandonar por ello su vocación pedagógica. Paralelamente, ha ejercido como abogado en el estado Trujillo, articulando su formación humanista con la defensa de los derechos ciudadanos.
En el campo literario, Alexis Urbina ha cultivado tanto la poesía como la narrativa. Publicó el poemario Poesía vernácula para un pasado utópico (Grupo Editorial Gutarica, Mérida, 2002), obra en la que asoman ya su sensibilidad social y su mirada crítica sobre la realidad venezolana.
Más recientemente, de la mano de Sultana del Lago Editores, vio la luz su libro de cuentos Relatos desorbitados, un volumen de historias breves que transcurren en ciudades como La Habana, Mérida, Boconó, Caracas y Maracay, donde explora esa frontera difusa entre lo real y lo irreal, o, como él mismo la define, la “realidad-irreal” y la “irrealidad-real”.
Urbina se reconoce como un escritor atravesado por múltiples influencias: desde la tradición latinoamericana del boom hasta ciertas corrientes modernistas, con un especial afecto por la obra de Gabriel García Márquez y por poetas como Pablo Neruda, Nicolás Guillén y los autores del Nadaísmo colombiano.
En su escritura, los personajes se construyen desde un sincretismo espacio-temporal que busca hacerlos cercanos al lector, anclados en vivencias concretas que se transforman en materia literaria. Su objetivo al escribir es, según afirma, tratar de entender a la sociedad y explorar el sentido vital y de “prospectividad” de la literatura, confiando en que cada lector complete la obra desde su propia lectura.
Lector voraz y reflexivo, se inició en la lectura con clásicos como Moby Dick y considera El amor en los tiempos del cólera como uno de sus libros fundamentales, por la profundidad con que explora el amor y la paciencia humana.
En el plano cinematográfico se declara admirador de El cartero —película inspirada en la figura de Pablo Neruda— y de actores como Marlon Brando, así como de la música de Elis Regina y del universo de la bossa-nova, referencias que dialogan, de manera sutil, con su imaginario literario.
Miembro del Colegio de Abogados del Estado Trujillo, del Instituto de Prevención Social del Abogado y del Colegio de Licenciados en Educación de Venezuela, Alexis Urbina Pimentel encarna la figura del intelectual andino que transita con solvencia entre la cátedra, el foro jurídico y la página escrita.
Optimista frente al panorama literario latinoamericano, ve en las ferias y en las editoriales independientes —entre ellas Sultana del Lago Editores, a la que considera una “esperanza para el resurgir de las letras”— espacios decisivos para la circulación de nuevas voces y para la consolidación de una comunidad de lectores crítica y diversa.

 

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